-Si Rubby Pérez estuviera vivo, con 70 años (los habría cumplido el 8 de marzo de 2026), y no hubiese muerto en el derrumbe de la discoteca Jet Set un día como hoy, lo más probable es que estuviera viviendo una etapa de plenitud artística y reconocimiento, más que intensa y extrema en tarima, estaría tranquilo.
El merenguero que siempre fue una figura reservada y muy disciplinada, le estuviera dando una mirada a como estar más tranquilo con 70 años cumplido y con la tranquilidad que empezó a vivir en el campo. Sus gallinas, el burro y esa vida silvestre que lo hacían ver en un mundo de paz sería su ancla para vivir y escribir.
Desde una mirada realista y acorde con su trayectoria, esto, según una proyección apoyado en la inteligencia artificial, es lo que probablemente estaría pasando con él.
Carrera más selectiva
Rubby era conocido por su disciplina vocal y su formación musical, pero también por decir las cosas como son, sin maquillajes y defendiendo el merengue en todas sus expresiones
A los 70 años, lo más probable es que estuviera realizando presentaciones especiales, conciertos, amenizando bodas, galas y festivales culturales.
Lo hubiesen buscado para homenajes al merengue clásico, tanto en República Dominicana como en el extranjero, especialmente en países como Venezuela y Colombia, donde era muy querido. Con ese gusto tan refinado y discreto que lo caracterizaba replanteándose su vida a esa edad limitaría las giras extensas, cuidando la voz y la salud, sin alejarse completamente de los escenarios.
Más legado
En lugar de lanzar discos comerciales con frecuencia, probablemente estaría grabando producciones especiales, duetos o álbumes recopilatorios, participando en colaboraciones con artistas jóvenes del merengue y la música tropical, como figura de referencia, impulsando reediciones y proyectos que resalten su legado (“La voz más alta del merengue”). En el análisis se resalta que después de décadas de carrera intensa, es razonable pensar que el estaría más enfocado en su familia y en acompañar el desarrollo artístico de algunos de sus hijos. Asumiera un rol de mentor, aconsejando a nuevas generaciones de intérpretes.
Más que un cantante activo todos los fines de semana, Rubby Pérez, con 70 años, sería un asesor de figuras emergentes.
Rubby también sería un referente cultural, cuya sola presencia seguiría teniendo peso y emoción en el público. Un artista que ya no necesitaba probar nada, porque su lugar en la historia estaba asegurado.
Un día como hoy, la vida del merenguero se apagó en el fatídico derrumbe del Jet Set.
Recorrido
— Así inició
Roberto Antonio Pérez Herrera nació en Haina. Fue bautizado como “La voz más alta del merengue” por tener un registro potente. Se inició en la música con Los Pitágoras del Ritmo, en Haina, y con el tiempo triunfó.
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