El abogado y panelista del programa «Esto No es Radio», José Martínez Brito, denunció una nueva modalidad de estafa y lavado de mercancía por parte de los denominados «chiperos», quienes han pasado de vender artículos tecnológicos a inundar el mercado con perfumes y productos de belleza de alta gama obtenidos mediante fraude electrónico. Según Brito, esta transición representa una «evolución» delictiva. Tras enfrentar bloqueos en artículos rastreables como antenas Starlink e iPhones, los delincuentes han encontrado en la cosmética un nicho menos vigilado por las autoridades internacionales y las entidades bancarias.
De lo tecnológico a lo «rastreable» pero pequeño
Brito explicó que los chiperos ahora se enfocan en productos cuyo valor individual no suele disparar las alarmas de seguridad de las tarjetas de crédito.
«El dinero estaba en lo pequeño, en lo rastreable, en lo que a nadie le importaría: maquillaje, cremas, champús, acondicionadores y perfumes», señaló el jurista,.
El esquema consiste en comprar cargamentos de perfumes originales en tiendas internacionales utilizando tarjetas de crédito robadas o «chipeadas». A diferencia de los productos falsificados que circulan en el mercado y que suelen causar alergias o tener mal olor, estos artículos son auténticos, lo que facilita su venta,. «La publicidad es: no, no, esos son tarjeteados. Te lo dicen porque es la forma de decirte que no son falsos… son originales», citó Brito sobre la descarada estrategia de venta.
Influencers como «mulas» del emprendimiento ficticio
Uno de los puntos más críticos de la denuncia es el uso de figuras públicas y jóvenes para blanquear la mercancía. El abogado advirtió que muchos «chiperos» utilizan a sus parejas o contratan a micro-influencers para que den la cara por supuestos nuevos emprendimientos.
«Te están usando de mula de un producto tarjeteado», sentenció Brito, refiriéndose a jóvenes de apenas 19 años que, bajo la promesa de éxito, se convierten en el rostro de estas tiendas ilícitas sin medir las consecuencias legales, como el riesgo de perder visas o enfrentar cargos por lavado.
Una amenaza para el comercio formal
La denuncia destaca que estos grupos están intentando desplazar a los distribuidores oficiales en la República Dominicana, acercándose incluso a tiendas por departamentos para ofrecerles mercancía más barata, lo que Brito calificó como una «afrenta para los impuestos y para la economía». El panelista instó a los influencers y a la ciudadanía a desconfiar de precios excesivamente bajos, bajo la premisa de que un empresario real nunca vendería por debajo del costo de mercado si el producto fuera legal.
«Cuando una persona tiene un producto de 100 y lo está vendiendo en 30 o 50, lo que te está diciendo es que quiere salir rápido de ese producto porque está caliente», concluyó.
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