La aerolínea estadounidense Delta Air Lines informó que investiga causas que provocaron un fuerte olor dentro de una de sus aeronaves, situación que obligó al piloto a regresar de emergencia al Aeropuerto Internacional del Cibao poco después del despegue.
El incidente ocurrió la tarde del miércoles cuando el vuelo 1822, operado por un Airbus A321 con destino al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, que despegó desde Santiago con 192 pasajeros a bordo.
Sin embargo, minutos después de iniciar la ruta hacia Nueva York, la tripulación detectó un olor extraño en la cabina, lo que llevó al piloto a declarar una emergencia y retornar de inmediato a la terminal aérea cibaeña como medida preventiva.
Aunque la situación que generó momentos de tensión entre los pasajeros y la tripulación, la aeronave aterrizó sin inconvenientes y todos los ocupantes pudieron desembarcar de manera segura bajo los protocolos de emergencia establecidos para este tipo de eventualidades.
Un ejecutivo de la aerolínea consultado sobre el caso explicó que, las investigaciones se encuentran en desarrollo y que hasta el momento no existe una explicación concluyente sobre el origen del olor detectado dentro del avión.
“Nosotros no estamos autorizados para hablar, pero sí hay una investigación en curso”, expresó.
Tras el aterrizaje, el Airbus A321 permaneció estacionado en el Aeropuerto Internacional del Cibao mientras técnicos y mecánicos especializados de Delta iniciaban inspecciones exhaustivas en los sistemas de ventilación, aire acondicionado y componentes electrónicos de la aeronave para tratar de identificar el origen del problema.
Fuentes aeroportuarias indicaron que este tipo de incidentes obliga a las aerolíneas a aplicar estrictos protocolos de seguridad operacional, debido a que la presencia de olores inusuales en cabina puede estar relacionada con fallas técnicas, recalentamiento de componentes o contaminación del sistema de circulación de aire.
En tanto, una fuente de la Comisión Investigadora de Accidentes de Aviación (CIAA) explicó que el organismo no participó en ninguna investigación formal debido a que el hecho no fue clasificado como accidente aéreo.
La fuente sostuvo que el caso fue manejado como una emergencia sanitaria y operacional, razón por la cual no correspondía la intervención directa de la entidad encargada de investigar accidentes e incidentes graves de aviación.
“No, nosotros no recibimos ninguna notificación en ese sentido, porque no se trata de un accidente de aviación, sino de un problema sanitario”, expresó la fuente vinculada a la CIAA, quien conversó con periodistas y pidió mantener su identidad en reserva.
El incidente generó preocupación entre familiares de los pasajeros y usuarios de la terminal aeroportuaria, aunque las autoridades aeroportuarias y la aerolínea insistieron en que la rápida actuación de la tripulación permitió manejar la situación sin consecuencias mayores.
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