Un rumor lanzado por el diario británico The Sun aseguró que el líder norcoreano Kim Jong-un había sufrido una hemorragia cerebral y que estaba siendo atendido en China. La versión se difundió con tanta rapidez que el régimen de Pyongyang tuvo que salir a mostrar pruebas de vida: horas después, los medios estatales publicaron imágenes del dictador recorriendo una exposición de ropa y calzado de la industria ligera.
Que la noticia haya terminado en una visita a una feria textil resulta, cuanto menos, curioso. Tampoco es posible confirmar cuándo se tomaron esas fotografías. Un detalle visible en una de las imágenes sugiere que podrían ser de este mismo año, pero no hay una fecha verificable.
Un patrón que se repite
De acuerdo a Oriana Rivas en PanAm Post, la muerte de un dictador rara vez se limita a una cuestión de sucesión. En regímenes sin elecciones libres, también pone en juego la continuidad de una ideología que depende de la figura del líder. Y la opacidad sobre su salud suele alimentar más especulación que certezas.
Venezuela ofrece un antecedente cercano. Hugo Chávez pasó dos meses sin aparecer en público por su cáncer, y el 15 de febrero de 2013 el régimen difundió fotos con sus hijas sosteniendo el periódico cubano Granma como prueba de vida. Menos de un mes después, el 5 de marzo, el gobierno confirmó su fallecimiento.
¿Quién heredaría el poder?
Corea del Norte es, por su parte, uno de los países más cerrados del mundo, y casi nada sale de sus fronteras sin la autorización del régimen. El Estado se organiza en torno a la ideología juche, fundada en 1948 por Kim Il-sung, y el poder ha pasado por tres generaciones de la misma familia: primero a su hijo Kim Jong-il y luego a su nieto Kim Jong-un.
Si Kim Jong-un faltara, dos nombres aparecen con frecuencia. El primero es el de su hermana, Kim Yo-jong, de 39 años, considerada la figura más influyente del régimen después de él. Según la BBC, en 2017 Kim Jong-un le había delegado varias áreas de política, incluida la de su hermana, para repartir el peso del mando. El segundo es el de su hija, Kim Ju-ae, a quien se le atribuye un posible rol de sucesora. Ha acompañado a su padre en eventos públicos, como la presentación de nuevo armamento nuclear, y desde 2023 aparece en los sellos postales norcoreanos. Además, figuró junto a él en las fotografías que el régimen difundió para desmentir el rumor.
Por ahora, todo sigue en el terreno de las hipótesis. Lo único que queda claro es que, en un sistema tan hermético, cada imagen oficial se convierte en una pieza difícil de comprobar.

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