CLEVELAND— La entrega del premio Hank Aaron brindó una especie de relevo generacional de toleteros en el béisbol de Grandes Ligas.
Por un lado, David Ortiz, el dominicano que puso fin a una carrera de dos décadas con una producción sin precedentes con los Medias Rojas de Boston para un pelotero mayor de 40 años.
Y en el otro, Kris Bryant, quien en apenas su segunda campaña fue la turbina de la

