Mariano Rivera fue así siempre ó desde su infancia en el pueblo pesquero de Puerto Caimito en Panamá hasta el montículo en el Yankee Stadium. Encargarse del momento cumbre.
“Yo siempre quería ser el último en lanzar la pelota o tomar el último swing, o ser el último en patear la pelota o el último en tirar al aro”, dijo Rivera. “Yo quería contribuir a esa victoria. Quería ayudar al equipo a hacer todo lo posible para ganar y así resultó muchas veces”.






