04 abril 2026

A 58 años del asesinato de Martin Luther King Jr.: El sueño que desafió el odio

 


El disparo cortó el aire y dejó en silencio el balcón del Lorraine MotelMartin Luther King Jr. cayó de espaldas, una herida en la mandíbula que no le dio tregua. Era la tarde del 4 de abril de 1968 y, en cuestión de minutos, Memphis se convirtió en el epicentro de la conmoción nacional. Radios y televisores interrumpieron su programación habitual para anunciar que el líder más visible del movimiento por los derechos civiles había sido abatido en plena luz del día.

El país no tardó en entrar en una espiral de violencia y duelo. Las imágenes de King tendido sobre el suelo, la desesperación en los rostros de sus compañeros y el eco de aquel disparo se propagaron con rapidez.  The New York Times registró que los disturbios se apoderaron de más de cien ciudades. El saldo: 43 muertos; más de 3.000 heridos; y daños materiales que superaron los USD 50 millones de la época. Ningún otro asesinato político en la historia contemporánea de Estados Unidos provocó una ola de protestas y destrucción de esa magnitud.  El eco de aquel disparo sigue resonando en la memoria de Estados Unidos y del mundo.

King había llegado a Memphis el 3 de abril para apoyar a los trabajadores sanitarios afroamericanos, quienes reclamaban igualdad salarial y mejores condiciones laborales. Hacía apenas tres semanas, dos empleados municipales, Echol Cole y Robert Walker, habían muerto aplastados por un camión de basura defectuoso. Su muerte, relegada por las autoridades, encendió la indignación en la comunidad negra local.

El líder se alojó en la habitación 306 del Lorraine Motel, junto a su colaborador más cercano, Ralph Abernathy. Desde ahí, planeaba una nueva marcha pacífica, la segunda en pocos días, tras el fracaso de la anterior, que había terminado en violencia y represión policial.

La noche previa, King pronunció su último discurso, conocido como “He estado en la cima de la montaña” (“I’ve Been to the Mountaintop”). Ante un auditorio repleto, advirtió: “He visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue con ustedes, pero quiero que sepan que esta noche nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida”.

Al día siguiente, King salió al balcón poco antes de las 18 h para conversar con Jesse Jackson y otros aliados. En ese momento, el disparo lo derribó. La escena quedó grabada: Andrew Young, Abernathy y otros señalaron la dirección de la bala, mientras gritaban pidiendo ayuda.

Una ambulancia trasladó a King al St. Joseph’s Hospital, donde los médicos confirmaron su muerte a las 19:05 h.

La cacería de James Earl Ray

La investigación arrancó en medio de la presión nacional. Testigos dijeron haber visto a un hombre blanco huir del edificio de enfrente, una pensión llamada Bessie Brewer’s Rooming House. Allí, los agentes encontraron el rifle Remington 760, huellas dactilares y pertenencias del sospechoso.  El FBI identificó a James Earl Ray, un fugitivo con antecedentes por robo y asalto a mano armada, como el principal responsable. Ray utilizó varias identidades falsas y consiguió escapar de Estados Unidos. Viajó por Canadá y luego a Inglaterra, donde planeaba llegar a áfrica para buscar refugio.

El asesino fue capturado en el aeropuerto de Heathrow el 8 de junio de 1968, mientras intentaba abordar un vuelo a Bruselas con un pasaporte falso. Extraditado a Tennessee, aceptó un acuerdo de culpabilidad para evitar la pena de muerte y recibió una sentencia de 99 años de prisión.

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