14 septiembre 2026

Después del simulacro: las preguntas que siguen sin respuesta


¿Un simulacro en el que todos saben de antemano cuándo comenzará realmente permite saber si estamos preparados?

En la vida real, todo ocurre de una manera muy diferente. Un terremoto o un tsunami sucede de repente y genera caos y enormes niveles de estrés.

Tenemos que imaginar los escenarios difíciles: hospitales con pacientes que no pueden caminar, maternidades con recién nacidos, jardines de infancia, personas con discapacidad en sillas de ruedas, adultos mayores e incluso mascotas, etc.

Un plan de evacuación ante cualquier tipo de emergencia no puede diseñarse pensando solamente en una persona adulta, sana y perfectamente capaz de levantarse y salir caminando cuando recibe una instrucción. Tenemos que pensar precisamente en quien no puede hacerlo. Un ciudadano me comentó: “Cuando recibí el SMS del simulacro, por un momento me recordó más a las instrucciones para evacuar un estadio de fútbol después de una final. Decía que se trataba de un simulacro de evacuación y daba instrucciones como ‘no corran ni empujen’.”

Pensé: esas son las instrucciones que esperaría escuchar cuando setenta mil personas están saliendo de un estadio después de un partido de fútbol entre Argentina y Brasil.

Pero un terremoto es otra cosa. Puede interrumpirse la electricidad, romperse una tubería de agua, producirse un escape de gas, caer objetos, bloquearse una escalera o una carretera y perderse las comunicaciones. Aparecen el miedo y la desorientación.

Un simulacro es útil, pero no reproduce completamente una emergencia real. Una emergencia real comienza precisamente cuando el escenario deja de comportarse como estaba escrito en el ejercicio.

¿Cómo diseñar una Prueba de Concepto enfocada en medir la respuesta humana y concientizar a la población?

Cualquier megaproyecto comienza con un POC —Proof of Concept, o Prueba de Concepto—, un acrónimo que puede pronunciarse como una palabra.

El simulacro del 8 de septiembre se centró en la comunicación masiva, la logística operativa y la psicología de la emergencia. Dejó el componente de ingeniería sísmica prácticamente fuera: no fue visible, medible ni suficientemente integrado al escenario público.

Existen varios escenarios para un POC de terremoto que, en lugar de medir solo la magnitud del sismo, se definen por las condiciones del entorno y los niveles de estrés que enfrenta la población. Estos escenarios permiten observar la reacción de la población ante la incertidumbre, la información incompleta y las decisiones que deben tomarse en segundos.


Escenario A (Ideal/Esperado)

Sismo simulado en horario laboral regular, con sistemas de iluminación activos y rutas despejadas. Mide la respuesta y la preparación básica bajo condiciones óptimas.

Escenario B (Estrés/Caótico)

Sismo simulado con el corte instantáneo de energía eléctrica (oscuridad o luces de emergencia), bloqueo artificial de la salida principal (por ‘escombros’) y fallas en la red de telefonía celular.

Escenario C (Inclusión y Vulnerabilidad)

Sismo que ocurre cuando en el edificio o la comunidad hay personas con movilidad reducida, niños o adultos mayores no familiarizados con el plan. Mide la efectividad de las redes de apoyo y de las brigadas de rescate.

Nuestra lectura es que el POC del escenario A terminó concentrándose en tres capas:

Comunicación masiva: Cell broadcast/ SMS, difusión institucional y capacidad de hacer llegar una instrucción a gran escala.
Logística operativa: evaluación de edificios, tiempos de salida, movilización de organismos, coordinación y procedimientos.
Psicología de la emergencia: cómo reacciona la persona ante una señal, si reconoce la amenaza, obedece instrucciones y sabe qué hacer.
Pero la respuesta de emergencia debe dejar de ser simplemente “suena la alarma, todos evacuamos” y pasar a ser: “esto ocurre físicamente, produjo estas consecuencias y, por eso, tenemos que tomar estas decisiones”.

Precisamente ahí está la diferencia entre un ejercicio de evacuación masiva y una simulación del terremoto.

El ejercicio parece haber probado principalmente la capacidad de comunicar a través de Cell Broadcast y SMS, movilizar en horario diurno sin un epicentro de X magnitud, sin obstáculos, cortes de energía u obstrucción de carreteras, y evacuarsin enfocarse en la hipótesis del terremoto.

El cuarto pilar —ingeniería y simulación del escenario— estuvo ausente, aunque los medios de comunicación describían el ejercicio como una capacidad de respuesta “ante un eventual terremoto”. Otro titular decía: “Sirenas, evacuación y alertas en celulares: así se vivió el simulacro nacional por terremoto” (Diario Libre). Noticias SIN habló directamente del “simulacro nacional de terremoto” y posteriormente investigó que la alerta no llegó a todos los celulares.

Fuera de la República Dominicana ocurrió lo mismo. Infobae tituló: “República Dominicana realizará un simulacro nacional de evacuación por terremoto”, al igual que Maldita.es.



¿Fue realmente un simulacro de terremoto o un simulacro nacional de evacuación cuyo escenario nominal era un terremoto?

No es un juego de palabras. Técnicamente son dos ejercicios bastante diferentes.

El Gobierno habló de un escenario de terremoto de gran magnitud (Presidencia de la República Dominicana), pero ¿hasta qué punto ese terremoto fue realmente simulado?

El terremoto como hipótesis vs. el terremoto como variable

Imaginemos otra concepción del ejercicio:

10:00 – ocurre un terremoto.

A partir de ahí, el sistema de simulación debería empezar a generar consecuencias: determinadas edificaciones quedan dañadas; una salida queda bloqueada; hay personas atrapadas; un hospital público pierde electricidad; una carretera resulta inutilizable; una estación de telecomunicaciones deja de funcionar; determinadas zonas pierden cobertura; aparecen incendios secundarios; una escuela no puede utilizar su ruta prevista; un jardín de infancia tiene 50 niños y solo dos maestras.

Entonces, ¿cuál fue el propósito de medir la capacidad de autoevacuación?

Nivel 1 – Drill de evacuación. ¿La gente sabe qué hacer? ¿Se protege? ¿Encuentra la salida? ¿Evita ascensores? ¿Se realiza el conteo? Estuvo claramente presente.

Nivel 2 – ejercicio de comunicación y coordinación.

¿Funcionaron sirenas, altavoces, Cell Broadcast y procedimientos institucionales? ¿La información llegó? ¿La población entendió el mensaje? Estuvo claramente presente. Debería repetirse porque una gran parte de la población no recibió el mensaje de Cell Broadcast de su operador celular. El texto del SMS enviado por el COE debería ser reevaluado.

Nivel 3 – Simulación sísmica del terremoto. Este tercer nivel no fue el núcleo del ejercicio nacional.

Esto no significa que el COE no tuviera información técnica interna que no se hiciera pública.

Las instituciones hablaron de un “terremoto de gran magnitud” .

El terremoto dominó el lenguaje del ejercicio.

La evacuación dominó su ejecución visible.

La pregunta es cuánto terremoto hubo realmente dentro de la simulación.

Y la siguiente pregunta es: ¿cuál debería ser el próximo nivel del simulacro nacional? Pasar de la necesidad de evacuar a la capacidad de tomar decisiones cuando el terremoto simulado cambia las condiciones del país.

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