El 25 de junio de 2009 el mundo se detuvo por unos minutos. La noticia era tan impactante como dolorosa: Michael Jackson, el Rey del Pop, había muerto a los 50 años en su casa de Los Ángeles, dejando un vacío irreemplazable en la historia de la música. Hoy, 16 años después, su figura sigue brillando con la misma intensidad, entre la nostalgia, la admiración y la controversia.