13 julio 2026

Hospedaje Yaque: Diez meses de promesas y desorden sin que inicien las obras


 Han transcurrido cerca de diez meses desde que el presidente Luis Abinader anunció una inversión de RD$658 millones para transformar el Hospedaje Yaque y el sector Nueva York Chiquito, en Santiago.

Del monto anunciado, el 70 % sería destinado a la remodelación del principal mercado de abastos de la ciudad y el 30 % restante a la intervención del sector donde residen decenas de familias.

Pese a que la empresa encargada de ejecutar el proyecto fue seleccionada mediante licitación en marzo de este año, los trabajos aún no han comenzado.

Mientras tanto, los comerciantes continúan desarrollando sus actividades entre calles con acumulación de desperdicios, drenajes obstruidos y una infraestructura que, según afirman, hace años debió ser intervenida.

A diario, cientos de personas llegan al Hospedaje Yaque para abastecerse de frutas, vegetales, víveres y otros productos agrícolas. Sin embargo, quienes trabajan allí aseguran que las condiciones del mercado distan mucho de la importancia comercial que representa para Santiago.

Las principales quejas apuntan a la acumulación de basura, los malos olores, la falta de organización de algunos espacios y el crecimiento de puestos improvisados que, según explican, dificultan la movilidad tanto de vendedores como de compradores.

“Aquí hace falta organización. El mercado necesita que lo intervengan de verdad”, expresó uno de los comerciantes consultados por Listín Diario.

Asimismo, otros consideran que las condiciones actuales también afectan la llegada de clientes, quienes encuentran mayores facilidades en otros establecimientos comerciales.

“No es solamente el precio. La gente busca dónde parquear, dónde caminar tranquila y hacer sus compras con comodidad”, comentó un vendedor identificado únicamente como Willian.

Inseguridad y desorden

Además de la salubridad, los comerciantes señalan la inseguridad y el desorden como factores que han reducido la llegada de compradores al mercado.

“Hay gente que ya no viene porque aquí no encuentra dónde parquear, hay demasiada aglomeración y muchas veces la basura dura demasiado tiempo”, comentó uno de los comerciantes.

Otros atribuyen parte de esa situación a la instalación de vendedores informales en áreas de circulación y al crecimiento desorganizado del mercado durante los últimos años. No obstante, algunos reconocen que el problema también responde a comportamientos de los mismos vendedores.

“La basura no la hace solamente el Ayuntamiento; también hay personas que terminan de vender y la dejan ahí”, expresó Andrés, quien vende en el mercado desde 1988.

Cobros y limpieza

Otro aspecto destacado por los comerciantes es el destino de los pagos que realizan por ocupar espacios dentro del mercado. 

Algunos aseguran que deben cubrir gastos extras para mantener limpias las áreas donde trabajan, por lo que entienden que el cobro por mantenimiento general debería reflejarse en mejores condiciones para sus actividades diarias.

Frente a esos señalamientos, la administradora de esta central de abastos, Rosmery Minaya, explicó que se realizan cobros por el uso de espacios públicos conforme a la Ley No. 176-07, y que este monto corresponde única y exclusivamente al uso de esos espacios. Sin embargo, aseguró que el mercado cuenta con brigadas de limpieza que trabajan dos veces al día.

“Las ventas aquí son prácticamente las 24 horas. Nosotros mantenemos personal en la mañana y en la tarde para la recogida de basura y la limpieza de los espacios”, sostuvo.

En ese sentido, Minaya atribuyó parte de la acumulación de desperdicios a la falta de organización de algunos comerciantes, quienes, según indicó, no siempre disponen de fundas para almacenar los residuos antes de ser retirados por los camiones recolectores.

Respecto a las denuncias sobre la existencia de un vertedero improvisado en las inmediaciones del mercado, explicó que el lugar funciona como un centro de acopio temporal mientras llegan los vehículos encargados de transportar los desechos al destino final.

Competir más allá del precio

Pese a las condiciones del mercado, los comerciantes sostienen que continúan ofreciendo productos a precios competitivos. Actualmente, la libra de tomate Barceló se vende a RD$30; la cebolla y el ají rojo a RD$50; la zanahoria y la remolacha a RD$25; la batata a RD$15 y un repollo completo ronda los RD$75.

“Aquí si baja, baja. Los precios cambian todos los días dependiendo de cómo llegue la mercancía”, explicó una comerciante.

No obstante, algunos reconocen que hoy el consumidor también valora otros aspectos al momento de decidir dónde comprar, como la disponibilidad de parqueos, la limpieza, la seguridad y la facilidad para desplazarse dentro del establecimiento, condiciones que consideran representan un reto para el Hospedaje frente a otros centros de comercialización.

“Tú vas a un supermercado y tienes todo limpiecito y acomodado, bien bonito. No es verdad que una persona prefiera venir aquí cuando ve este desorden”, señaló Willian.

Desafíos en la regulación del espacio

Otro de los temas planteados por los comerciantes corresponde al crecimiento de vendedores extranjeros —principalmente nacionales haitianos— dentro del mercado y la necesidad de establecer mecanismos que permitan una mejor organización de los espacios.

“Esto es algo que influye bastante. Antes se había habilitado que los domingos podían vender; era un día prácticamente para ellos. Hoy cualquiera viene con poco dinero y te coloca una caseta al lado de la tuya sin ningún tipo de regulación”, señaló uno de los consultados.

Al respecto, Minaya reconoció que se trata de una situación que requiere regulación y afirmó que la administración trabaja junto a otras instituciones para buscar alternativas. 

“Es un tema que debemos regularizar como institución, pero también requiere el trabajo conjunto de otras entidades. Hay muchas cosas que debemos resolver dentro del comercio”, expresó.

Asimismo, el antiguo administrador del mercado señaló el desgaste experimentado al tratar con la diversidad de comerciantes, así como con la presencia de indigentes y personas con problemas de adicción que rondan la zona.

“Nosotros incluso les construimos unos baños a los vendedores aquí para que hicieran sus necesidades, pero no los usan. Prefieren hacer sus necesidades donde sea”, indicó. 

Al mismo tiempo, reconoció que este es un factor crítico que afecta gravemente la salubridad y la exposición a bacterias en este mercado. “Ya los ratones ni se comen el veneno que les colocamos, porque es que hay demasiados desperdicios”, sostuvo.

Nueva York Chiquito también espera

La incertidumbre también alcanza a los residentes de Nueva York Chiquito, la comunidad que forma parte del proyecto anunciado por el Gobierno.

Aunque recuerdan que el alcalde Ulises Rodríguez encabezó un acto simbólico de inicio de la intervención, aseguran que desde entonces no han observado avances en el lugar ni han recibido información precisa sobre el cronograma de ejecución.

“Nos dijeron que de aquí nadie se iba sin un apartamento, pero todavía no sabemos cuándo ni cómo será eso”, expresó Antonio Victoriano, residente del lugar. 

Asimismo, los comunitarios sostienen que no aceptarán el inicio de los trabajos de demolición sin que antes se les garantice la entrega de las viviendas prometidas.

Mientras los comerciantes continúan esperando la remodelación del principal mercado de Santiago y los residentes de Nueva York Chiquito desconocen cuándo comenzará su reubicación, la inversión asignada permanece sin avances visibles, a pesar de contar con una licitación ya adjudicada.

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