11 julio 2018

Hoy se cumplen 18 años de la muerte del Poeta Nacional don Pedro Mir

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Un día como hoy, 11 de julio del 2000, muere el Poeta Nacional Pedro Mir, quien además fue escritor y abogado.
Pedro Julio Mir Valentín nació en San Pedro de Macorís el 3 de junio 1913. Es considerado uno de los poetas más relevantes de la literatura dominicana contemporánea.

En su juventud ejerció el magisterio en su ciudad natal, donde escribió sus primeros versos; más tarde, en 1937, el rotativo Listín Diario publicó por primera vez algunas de sus composiciones. Trasladado por motivos de estudios a la capital, Pedro Mir cursó derecho en la Universidad de Santo Domingo, por la que se doctoró en 1941.
En 1947, por problemas de salud y también por razones políticas (la dictadura del general Rafael Leónidas Trujillo), Pedro Mir abandonó el país. Se exilió en México, Guatemala y Cuba, donde publicó Hay un país en el mundo (1949); subtitulada “Poema gris en varias ocasiones”, esta composición, un bello y emotivo canto a su patria, le daría prestigio continental. A partir de entonces se le situó en la poesía comprometida centroamericana, pero siempre desde unos criterios estéticos rigurosos y a la vez profundamente imbricados en el sentir colectivo, plasmados en una poesía social alejada del panfleto político.
De regreso a su país fue nombrado profesor de estética de la Universidad Autónoma y se dedicó a la investigación histórica y artística, al ensayo y al periodismo literarios. Su labor y logros literarios fueron continuos. Recibió el Premio Nacional de Historia por su ensayo Las raíces dominicanas de la Doctrina Monroe (1974), y el Premio Anual de Poesía por su extenso poema El huracán Neruda (1975). En 1984 el Congreso dominicano lo declaró Poeta Nacional, tomando en consideración el conjunto de su obra, y en 1993 obtuvo el Premio Nacional de Literatura.
Consciente del valor social de su obra, Pedro Mir organizó o participó a menudo en recitales que trataban de acercar la poesía al pueblo, y que solían contar con una extraordinaria afluencia de oyentes. Su estilo salmódico, de versos largos, combina sabiamente un lenguaje poético matizado con lo anecdótico y la expresión coloquial directa. Su lírica es minuciosa; ejemplo de ello es Tres leyendas de colores (1969), donde sorprende por su capacidad para la recreación de hechos históricos: enlaza en un solo hilo narrativo las tres primeras rebeliones de clase en la América española, describe los tintes raciales que las caracterizaban y los identifica con sus orígenes sociales.
Dentro de su producción destacan además Seis momentos de esperanza (1953), Poemas de buen amor y a veces de fantasía (1969), Amén de mariposas (1969), El gran incendio (1969), Viaje a la muchedumbre (1971) y el ya citado El huracán Neruda (1975). Publicó también los ensayos El gran incendio (1969), Apertura a la estética (1974) y Fundamentos de teoría y crítica de arte (1978).
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